octubre 1, 2026
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Prevención de Complicaciones en la Extracción de Terceros Molares: Análisis de la Evidencia Científica

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Introducción: la complejidad de los terceros molares

Los terceros molares, conocidos popularmente como muelas del juicio, son los últimos dientes en erupcionar, generalmente entre los 18 y 30 años. Sin embargo, debido a limitaciones de espacio, variaciones anatómicas y angulaciones atípicas, con frecuencia no logran una erupción correcta, dando lugar a inclusiones, retenciones o impactaciones. Esta condición es especialmente común en la mandíbula, donde la cercanía con el nervio dentario inferior y el seno maxilar incrementa el riesgo de complicaciones durante su extracción.

La literatura científica coincide en que la extracción de terceros molares retenidos es uno de los procedimientos más frecuentes en cirugía oral, pero también uno de los que más morbilidad puede generar si no se planifica adecuadamente. Complicaciones como hemorragias, fracturas, lesiones nerviosas, infecciones y alveolitis son reportadas con frecuencia variable, pero todas impactan de forma negativa en la recuperación del paciente. Por ello, este artículo analiza la evidencia disponible sobre las estrategias de prevención más efectivas, integrando los hallazgos de revisiones sistemáticas y meta-análisis publicados en plataformas como SciELO y PubMed.

Clasificación de los terceros molares retenidos, incluidos e impactados

Para comprender las complicaciones y su prevención, es esencial conocer los sistemas de clasificación que permiten evaluar el grado de dificultad quirúrgica. La clasificación de Pell y Gregory es una de las más utilizadas, y se basa en dos criterios principales: la profundidad del diente con respecto al plano oclusal del segundo molar, y la relación con la rama mandibular. Esta clasificación ayuda a predecir la complejidad de la extracción y a planificar el abordaje quirúrgico.

Por otro lado, la clasificación de Winter considera la angulación del tercer molar en relación con el segundo molar. Los dientes mesioangulados, distoangulados, verticales u horizontales presentan diferentes grados de dificultad. La combinación de ambas clasificaciones permite al cirujano anticipar las maniobras necesarias, como osteotomías u odontosecciones, y reduce el riesgo de complicaciones intraoperatorias.

Factores anatómicos que influyen en la complejidad

La morfología radicular es otro factor determinante: raíces fusionadas, delgadas o curvas aumentan la dificultad de la extracción. Además, la proximidad del nervio dentario inferior, evaluada mediante radiografías panorámicas o tomografías, es crítica. Estudios citados por Mena Alencastro y Rockenbach (2023) indican que las raíces que se proyectan sobre el conducto mandibular tienen mayor riesgo de lesión neurosensorial.

Asimismo, la presencia de quistes o tumores asociados a terceros molares incluidos, aunque menos frecuente, requiere un manejo especializado. La clasificación de Pell y Gregory también considera la cantidad de hueso que cubre el diente, lo que determina la necesidad de osteotomía y el tiempo quirúrgico. En la tabla siguiente se resumen los principales tipos de retención y su impacto en la cirugía.

Tipo de retención Característica principal Complicación asociada común
Inclusión ósea total Cubierto completamente por hueso Fractura mandibular, lesión nerviosa
Retención parcial (erupción incompleta) Parte de la corona visible Pericoronaritis, caries del segundo molar
Impactación (angulación anómala) Posición mesioangular, horizontal, etc. Alveolitis, daño al nervio lingual

Complicaciones intraoperatorias más frecuentes

Durante la extracción quirúrgica, las complicaciones pueden surgir incluso con una planificación adecuada. Las hemorragias suelen ser consecuencia de la laceración de tejidos blandos o de la lesión de vasos sanguíneos, como la arteria alveolar inferior. Las fracturas mandibulares, aunque raras, ocurren en pacientes con huesos frágiles o cuando se aplica una fuerza excesiva, especialmente en terceros molares muy profundos.

Otra complicación relevante es la comunicación oroantral, que se produce cuando la raíz del tercer molar superior se desplaza hacia el seno maxilar. Esto puede derivar en sinusitis crónica si no se cierra adecuadamente. El desplazamiento del diente a espacios anatómicos como el espacio submandibular o la fosa pterigomandibular también se reporta en la literatura, como señalan García-Nova y Sanhueza-Olea (2023).

Lesiones nerviosas: el riesgo más temido

La lesión del nervio dentario inferior es una de las complicaciones más temidas por su impacto en la calidad de vida. Puede manifestarse como parestesia, hiperestesia o anestesia transitoria o permanente. La evidencia de RECIMUNDO (2026) destaca que la coronectomía, es decir, la eliminación solo de la corona dental dejando las raíces en su lugar, reduce significativamente el riesgo de lesión nerviosa en casos con estrecha relación con el conducto.

El nervio lingual también puede lesionarse durante la incisión o la elevación del colgajo. Para prevenirlo, se recomienda un diseño de colgajo conservador y evitar la disección excesiva en la zona lingual. La literatura apoya el uso de técnicas atraumáticas y la irrigación constante para minimizar el daño térmico y mecánico a las estructuras nerviosas.

Prevención mediante evaluación preoperatoria exhaustiva

La piedra angular para evitar complicaciones es un diagnóstico preciso. Esto incluye una anamnesis detallada que identifique factores de riesgo como edad avanzada, tabaquismo, diabetes, anticoagulantes o antecedentes de infección. Los estudios radiográficos, especialmente la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT), permiten visualizar la relación exacta entre las raíces y el nervio dentario inferior.

Los autores de ambos artículos revisados coinciden en que la combinación de exámenes clínicos y de imagen es insustituible. La clasificación de la dificultad quirúrgica mediante índices como el de Pederson (basado en la posición, profundidad y relación con la rama) ayuda a decidir si el procedimiento puede realizarse en consultorio o requiere un entorno hospitalario.

Manejo farmacológico y profilaxis antibiótica

El uso de antibióticos profilácticos en la extracción de terceros molares sigue siendo tema de debate. Mientras que algunos estudios, como el de Cervino et al. (2019), apoyan su administración en pacientes con riesgo de infección, otros recomiendan reservarlos para casos de inmunosupresión o cirugías prolongadas. La profilaxis antibiótica con amoxicilina o clindamicina es común, pero debe basarse en la evidencia local.

Además, los corticosteroides como la dexametasona han demostrado reducir el edema y el trismus postoperatorio. En la revisión de Mena Alencastro se menciona el efecto preventivo de la dexametasona en la cirugía del tercer molar. También se ha investigado el uso de biomateriales como la fibrina rica en plaquetas (PRF) y el ácido hialurónico para acelerar la cicatrización y reducir la incidencia de alveolitis, aunque algunos autores como Kim et al. (2018) cuestionan la solidez de esta evidencia.

Técnicas quirúrgicas modernas para minimizar complicaciones

La coronectomía se ha consolidado como una técnica segura para evitar lesiones del nervio dentario inferior. Consiste en seccionar la corona y dejar las raíces en el hueso, siempre que no presenten patología. Estudios recientes, como el publicado en RECIMUNDO (2026), reportan una baja tasa de complicaciones y una recuperación más rápida, aunque requiere seguimiento radiográfico para detectar posibles infecciones o reabsorción de las raíces.

El vendaje Kinesiotape, mencionado en el artículo de Odontología Vital, representa una innovación en el postoperatorio. Aplicado sobre la zona de la cirugía, favorece la reducción del edema y el hematoma al mejorar el drenaje linfático. Aunque su evidencia es preliminar, algunos estudios controlados sugieren beneficios en el control del dolor y la limitación de la apertura bucal.

Manejo postoperatorio y prevención de alveolitis

La alveolitis seca es la complicación postoperatoria más común, especialmente en terceros molares inferiores. Se caracteriza por un dolor intenso que aparece a los 2-3 días de la extracción, debido a la pérdida del coágulo sanguíneo. La prevención incluye evitar enjuagues bucales agresivos, no fumar ni usar pajillas durante las primeras 48 horas, y aplicar apósitos intraalveolares con agentes antisépticos como la clorhexidina al 0.12%.

La evidencia de Teshome (2017) respalda el uso de gel de clorhexidina al 0.2% para reducir la incidencia de alveolitis. Asimismo, las recomendaciones actuales incluyen la colocación de esponjas de colágeno o PRF dentro del alvéolo para estabilizar el coágulo y promover la regeneración ósea. El control del dolor mediante antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) es estándar, pero debe ajustarse según las condiciones sistémicas del paciente.

Discusión de la evidencia: consensos y controversias

Ambos artículos analizados coinciden en que la prevención de complicaciones comienza con una planificación quirúrgica meticulosa y el conocimiento de la anatomía. Sin embargo, existen divergencias: mientras que Mena Alencastro y Rockenbach (2023) enfatizan el uso de biomateriales como PRF y ácido hialurónico, la revisión de RECIMUNDO (2026) pone mayor énfasis en la coronectomía y el manejo de factores de riesgo como el tabaco y la edad. Ambas perspectivas son complementarias.

Un punto de controversia es el uso rutinario de antibióticos postoperatorios. La literatura más actual tiende a recomendar la profilaxis solo en casos seleccionados para evitar la resistencia bacteriana. Por otro lado, la utilización de técnicas mínimamente invasivas, como la piezocirugía, reduce el trauma óseo y mejora la recuperación, aunque su disponibilidad es limitada en muchos entornos clínicos.

Conclusiones para el público general

Si te van a extraer una muela del juicio, lo más importante es que el cirujano realice una evaluación completa con radiografías y, si es necesario, un escáner 3D. Esto permite conocer la posición exacta del diente y su relación con los nervios, disminuyendo el riesgo de lesiones. Además, debes informar claramente sobre cualquier medicamento que tomes, especialmente anticoagulantes, y sobre tus hábitos como el tabaquismo.

Después de la cirugía, sigue al pie de la letra las indicaciones: no enjuagarte con fuerza, aplicar hielo en la zona, tomar los analgésicos recetados y evitar actividades físicas intensas durante los primeros días. Si notas dolor intenso después de 48 horas o sangrado que no cesa, acude de inmediato a tu dentista. La prevención de complicaciones depende tanto de la habilidad del profesional como de tu cooperación.

Conclusiones para profesionales y especialistas

La evidencia revisada confirma que la extracción de terceros molares retenidos sigue siendo un procedimiento de alto riesgo, pero perfectamente manejable con una correcta planificación. La tomografía de haz cónico (CBCT) es la herramienta de elección para evaluar la relación con el nervio dentario inferior, especialmente en casos de alto riesgo. La coronectomía debe considerarse como primera opción cuando la proximidad al nervio es menor a 2 mm.

En cuanto a la prevención de la alveolitis, la colocación de PRF o esponjas de colágeno ha mostrado eficacia, aunque la evidencia es moderada. El uso de vendaje Kinesiotape puede incorporarse como coadyuvante, pero se necesitan más estudios aleatorizados. Finalmente, la estandarización de protocolos de profilaxis antibiótica y corticosteroides según el perfil de cada paciente optimizará los resultados clínicos y reducirá la morbilidad asociada a este procedimiento cotidiano en la práctica odontológica.

Referencias

  • Mena Alencastro SA, Rockenbach Binz Ordóñez MC. Complicaciones en la extracción de terceros molares mandibulares incluídos, retenidos e impactados. Revisión de la literatura. Odontol Vital. 2023;(38):17-25.
  • Nuñez Cuadrado JJ, Jaens Mindiola NM, Alemán Souz CM, Cedeño Sánchez LV. Extracción de terceros molares retenidos: Complicaciones y prevención. RECIMUNDO. 2026;10(1):119-126.
  • Cervino G, Cicciù M, Biondi A, et al. Antibiotic prophylaxis on third molar extraction: Systematic review of recent data. Antibiotics. 2019;8(2):53.
  • Teshome A. The efficacy of chlorhexidine gel in the prevention of alveolar osteitis after mandibular third molar extraction: A systematic review and meta-analysis. BMC Oral Health. 2017;17(1).
  • Kim C, Hwang KG, Park CJ. Local anesthesia for mandibular third molar extraction. J Dent Anesth Pain Med. 2018;18(5):287.

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